TERRORES NOCTURNOS


Tras saber por vuestro interés por los terrores nocturnos aquí os dejo un resumen de lo encontrado por la web y mi experiencia profesional.


TERRORES NOCTURNOS – PESADILLAS


Los terrores nocturnos y la pesadillas se engloban en el grupo de las Parasomnias, trastornos del sueño.
Puede parecer lo mismo pero no lo es, aunque los dos se muestran a la hora del sueño no se dan en el mismo momento y la diferencia más visible es la intensidad con la que se muestra el terror nocturno, por ello es más alarmante para los padres.


Como dije antes, ambos se dan en el momento del sueño. Durante el sueño pasamos por distintas fases, en cada una de ellas la actividad cerebral es distinta, la denominada fase REM es donde tenemos la mayoría de los sueños (a veces pesadillas), pero los terrores se dan durante la fase NO REM, en esta fase tenemos el sueño más profundo y se alterna con la fase REM, donde el sueño es más superficial. Por ello, lo normal es que al tener una pesadilla al niño le veamos despierto al ir a calmarle y podamos consolarle, hablar con él e incluso darle agua. Aunque su reacción sea chillar o gritar lo hace en el momento que despierta.
El terror nocturno, sin embargo se expresa de forma más exagerada, puede incorporarse súbitamente, chillar y gritar como si estuviera muy asustado, sudar mucho, agitarse y todo ello lo hará de forma inconsciente, ya que aún estará dormido. Este momento pasará y seguirá durmiendo y su ciclo continuará (REM - NO REM – REM - NO REM)

Otra característica que los diferencia es que en las pesadillas (igual que los sueños), tenemos imágenes mentales que podemos recordar, pero los terrores no se tienen esas imágenes y no lo recordamos.
¿Qué los causan?

Los terrores nocturnos están provocados por una hiperactivación del sistema nervioso central durante el sueño. Suele ocurrir porque el sistema nervioso todavía está madurando, por ello el periodo de edad donde experimentan son entre los 20 meses y los 12 años.

Parecen ser más frecuentes en niños que en niñas. No se dan en todos los niños y es algo pasajero.

Aunque hay momentos que pueden ayudar a que ocurran, como que el niño esté muy cansado, enfermo, estresado ( por un cambio de casa, hermano nuevo, falta de atención durante el embarazo, distanciamiento con una persona con la que trataba diariamente…..). También se dice que puede influir el factor genético, es decir puede ser hereditario si alguno de los padres lo sufrió de pequeño.

 La mayoría de las veces desaparecen solos al madurar su sistema nervioso.

¿Cómo hay que actuar?

Lo mejor que podemos hacer es esperar, algo difícil ya que al ver lo exagerado de la situación nos sintamos impotentes.

La espera debe ser condicionada, es decir hay que evitar que se pueda hacer daño y por ello quitaremos aquello con lo que se pueda dar.

No es aconsejable encender la luz, cogerles o intentar que se despierten, el motivo de ello es que el niño al estar dormido no tiene conciencia de lo que ocurre y al despertarse, de forma brusca, su temor es despertar y ver nuestra cara de susto y es más difícil de calmar al no entender la situación.

Los terrores suelen desaparecer solos y los niños vuelven a dormir relajados y comenzar la fase REM.

A veces no nos sentimos capaces de no hacer nada y lo que podemos hacer (teniendo en cuenta que lo mejor es no hacer nada y esperar) es cantar una canción que le tranquilice, en voz baja, cerca de su cama, pero sin despertarle.

No tiene solución, pero si podemos intentar que no ocurran. Para ello podemos reducir el estrés del niño, realizar una rutina relajante antes de ir a dormir, hay que tener en cuenta que el niño tiene que descansar lo suficiente para cada edad y por ello no dejarlo despierto hasta muy tarde….


Espero que os sea útil. Si queréis más información os dejo unos enlaces.







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